Recuerdos de una noche de juerga

Alejandro Toledo pidió 35 millones de dólares. Solo le dieron 20, porque no cumplió. Hasta en la coima, estafador.

Si creemos en el testimonio de Jorge Barata, el ex presidente sería una persona sin escrúpulos, un delincuente cualquiera.

Los escrúpulos no son parte del vestido. Uno no se pone y saca escrúpulos de encima como se pone o se saca un abrigo.

Alejandro Toledo, antes de ser presidente, ya los había perdido, si es que alguna vez los tuvo.

Toledo mostró su facilidad para cometer delito y mentir, por ejemplo, en 1998. Denunció que fue secuestrado y que habían usado su tarjeta de crédito.

Toledo y tres mujeres gastaron con la tarjeta en la farmacia Deza, a las 8:45 a.m. del 16 de octubre. A las 5:00 p.m. un despachador llevó la mercadería al hotel El Escarabajo, donde Toledo firmó el voucher.

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *